La educación religiosa en tiempos modernos

Los cursos y las especialidades dogmáticas se han convertido en un aspecto que cada vez más parece caer a un punto irrelevante en la educación

En tiempos donde la educación es inclusiva y no obedece a prejuicios sociales, religiosos y culturales, es importante respetar las convicciones y el estilo de vida de las personas que no comparten nuestras mismas ideas.

Aunque es común ver en las universidades e instituciones educativas carreras profesionales especializadas en la formación religiosa como la Teología y Filosofía, está claro que la convivencia educativa desde los primeros niveles educativos nos plantea realidades totalmente diferentes.

No es lo mismo reunir en un salón de clases a estudiantes interesados por temas religiosos, que juntar en un mismo ambiente distintos pensamientos e ideas opuestas a la formación dogmática tradicional. Este es el punto en que parte nuestra discusión, un reto para los maestros que les permita establecer un acuerdo en común para una convivencia sana, respetuosa y enriquecedora.

La educación religiosa en tiempos modernos

Los ateos, escépticos y religiosos han aprendido a convivir con su realidad sin dañar a nadie, bajo esta misma lógica no deberían surgir conflictos prejuiciosos o de diferenciación que discriminen a estudiantes con conceptos contradictorios a nuestra forma de ver las cosas. La grandeza del maestro está en su capacidad para interactuar con todas las filosofías y establecerlas como un régimen de vida donde el respeto prevalezca ante todo.

Se trata de un método de enseñanza que va más allá de la formación teórica, una lección de vida para hacer frente a nuestra realidad con ojos inclusivos e humanitarios.