Evolución psicológica de la educación

La educación lo es todo en esta vida. Gracias a ella sabemos todo lo que necesitamos para la vida y por ello la psicología influye y mucho

Sigmund Freud comentaba en su libro “Psicología de las Masas. Mas allá del Principio del Placer” que el individuo integrado se deja ceder ante una serie de instintos e impulsos a raíz de la sensación de presión que deja el número, es decir los grupos sociales, convirtiéndose en esclavo de sus propias acciones impuestas por otros. Bajo esta misma premisa podríamos decir que la educación ha seguido una línea destructiva que carece de principios y moral cuando las tecnologías de la información se han repartido y entremezclado sin respetar el crédito del autor.

Es así como el individuo integrado de Freud se convierte en esclavo de sus actividades inconscientes y pierde su discernimiento ante un mundo globalizado que sobrepasa la particularidad del hombre y lo adjunta a la masa, obedeciendo a patrones que antes hubiera refrenado. Irónicamente, son los medios de comunicación, quienes presentan tales patrones como una forma, consciente o no, de homogeneizar las diversidades étnicas, variando incluso el comportamiento de los alumnos en las escuelas.

Evolución psicológica de la educación

El hombre social olvida, por tanto, sus principios, actúa en base a sus sensaciones y se precipita con lo que necesita de forma momentánea, pone el sentimiento por encima de la razón obedeciendo a ese instinto animal que lo encierra a vivir sin sentido ni orientación. Este daño también se refleja en la formación educativa del individuo, que crece con integridad delicada y actuando arbitrariamente.

Aquí nace el reto de las escuelas, instituciones educativas y universidades públicas o privadas, para enfatizar en los principios de la enseñanza, rigiendo con transparencia y moralidad con el único propósito de evitar una generación desinteresada por la educación.